martes, 18 de marzo de 2014

MITO DE LA CAVERNA

Platón: el mito de la caverna



--Ahora, continué, imagínate nuestra naturaleza, por lo que se refiere a la ciencia, y a la ignorancia, mediante la siguiente escena. Imagina unos hombres en una habitación subterránea en forma de caverna con una gran abertura del lado de la luz. Se encuentran en ella desde su niñez, sujetos por cadenas que les inmovilizan las piernas y el cuello, de tal manera que no pueden ni cambiar de sitio ni volver la cabeza, y no ven más que lo que está delante de ellos. La luz les viene de un fuego encendido a una cierta distancia detrás de ellos sobre una eminencia del terreno. Entre ese fuego y los prisioneros, hay un camino elevado, a lo largo del cual debes imaginar un pequeño muro semejante a las barreras que los ilusionistas levantan entre ellos y los espectadores y por encima de las cuales muestran sus prodigios.

--Ya lo veo, dijo.
--Piensa ahora que a lo largo de este muro unos hombres llevan objetos de todas clases, figuras de hombres y de animales de madera o de piedra, v de mil formas distintas, de manera que aparecen por encima del muro. Y naturalmente entre los hombres que pasan, unos hablan y otros no dicen nada.
--Es esta una extraña escena y unos extraños prisioneros, dijo.
--Se parecen a nosotros, respondí. Y ante todo, ¿crees que en esta situación verán otra cosa de sí mismos y de los que están a su lado que unas sombras proyectadas por la luz del fuego sobre el fondo de la caverna que está frente a ellos.

--No, puesto que se ven forzados a mantener toda su vida la cabeza inmóvil.
--¿Y no ocurre lo mismo con los objetos que pasan por detrás de ellos?
--Sin duda.
--Y si estos hombres pudiesen conversar entre sí, ¿no crees que creerían nombrar a las cosas en sí nombrando las sombras que ven pasar?
--Necesariamente.
--Y si hubiese un eco que devolviese los sonidos desde el fondo de la prisión, cada vez que hablase uno de los que pasan, ¿no creerían que oyen hablar a la sombra misma que pasa ante sus ojos?

--Sí, por Zeus, exclamó.
--En resumen, ¿estos prisioneros no atribuirán realidad más que a estas sombras?
--Es inevitable.
--Supongamos ahora que se les libre de sus cadenas y se les cure de su error; mira lo que resultaría naturalmente de la nueva situación en que vamos a colocarlos. Liberamos a uno de estos prisioneros. Le obligamos a levantarse, a volver la cabeza, a andar y a mirar hacia el lado de la luz: no podrá hacer nada de esto sin sufrir, y el deslumbramiento le impedirá distinguir los objetos cuyas sombras antes veía. Te pregunto qué podrá responder si alguien le dice que hasta entonces sólo había contemplado sombras vanas, pero que ahora, más cerca de la realidad y vuelto hacia objetos más reales, ve con más perfección; y si por último, mostrándole cada objeto a medida que pasa, se le obligase a fuerza de preguntas a decir qué es, ¿no crees que se encontrará en un apuro, y que le parecerá más verdadero lo que veía antes que lo que ahora le muestran?

--Sin duda, dijo.
--Y si se le obliga a mirar la misma luz, ¿no se le dañarían los ojos? ¿No apartará su mirada de ella para dirigirla a esas sombras que mira sin esfuerzo? ¿No creerá que estas sombras son realmente más visibles que los objetos que le enseñan?
--Seguramente.
--Y si ahora lo arrancamos de su caverna a viva fuerza y lo llevamos por el sendero áspero y escarpado hasta la claridad del sol, ¿esta violencia no provocará sus quejas y su cólera? Y cuando esté ya a pleno sol, deslumbrado por su resplandor, ¿podrá ver alguno de los objetos que llamamos verdaderos?

--No podrá, al menos los primeros instantes.
--Sus ojos deberán acostumbrarse poco a poco a esta región superior. Lo que más fácilmente verá al principio serán las sombras, después las imágenes de los hombres y de los demás objetos reflejadas en las aguas, y por último los objetos mismos. De ahí dirigirá sus miradas al cielo, y soportará más fácilmente la vista del cielo durante la noche, cuando contemple la luna y las estrellas, que durante el día el sol y su resplandor.

--Así lo creo.
--Y creo que al fin podrá no sólo ver al sol reflejado en las aguas o en cualquier otra parte, sino contemplarlo a él mismo en su verdadero asiento.
--Indudablemente.
--Después de esto, poniéndose a pensar, llegará a la conclusión de que el sol produce las estaciones y los años, lo gobierna todo en el mundo visible y es en cierto modo la causa de lo que ellos veían en la caverna.
--Es evidente que llegará a esta conclusión siguiendo estos pasos.

--Y al acordarse entonces de su primera habitación y de sus conocimientos allí y de sus compañeros de cautiverio, ¿no se sentirá feliz por su cambio y no compadecerá a los otros? Ciertamente.
--Y si en su vida anterior hubiese habido honores, alabanzas, recompensas públicas establecidas entre ellos para aquel que observase mejor las sombras a su paso, que recordase mejor en qué orden acostumbran a precederse, a seguirse o a aparecer juntas y que por ello fuese el más hábil en pronosticar su aparición, ¿crees que el hombre de que hablamos sentiría nostalgia de estas distinciones, y envidiaría a los más señalados por sus honores o autoridad entre sus compañeros de cautiverio? ¿.No crees más bien que será como el héroe de Homero y preferirá mil veces no ser más «que un mozo de labranza al servicio de un pobre campesino» y sufrir todos los males posibles antes que volver a su primera ilusión y vivir como vivía?

--No dudo que estaría dispuesto a sufrirlo todo antes que vivir como anteriormente.
--Imagina ahora que este hombre vuelva a la caverna y se siente en su antiguo lugar. ¿No se le quedarían los ojos como cegados por este paso súbito a la obscuridad?
--Sí, no hay duda.
--Y si, mientras su vista aún está confusa, antes de que sus ojos se hayan acomodado de nuevo a la obscuridad, tuviese que dar su opinión sobre estas sombras y discutir sobre ellas con sus compañeros que no han abandonado el cautiverio, ¿no les daría que reír? ¿No dirán que por haber subido al exterior ha perdido la vista, y no vale la pena intentar la ascensión? Y si alguien intentase desatarlos y llevarlos allí, ¿no lo matarían, si pudiesen cogerlo y matarlo?

--Es muy probable.
--Ésta es precisamente, mi querido Glaucón, la imagen de nuestra condición. La caverna subterránea es el mundo visible. El fuego que la ilumina, es la luz del sol. Este prisionero que sube a la región superior y contempla sus maravillas, es el alma que se eleva al mundo inteligible. Esto es lo que yo pienso, ya que quieres conocerlo; sólo Dios sabe si es verdad. En todo caso, yo creo que en los últimos límites del mundo inteligible está la idea del bien, que percibimos con dificultad, pero que no podemos contemplar sin concluir que ella es la causa de todo lo bello y bueno que existe. Que en el mundo visible es ella la que produce la luz y el astro de la que procede. Que en el mundo inteligible es ella también la que produce la verdad y la inteligencia. Y por último que es necesario mantener los ojos fijos en esta idea para conducirse con sabiduría, tanto en la vida privada como en la pública.Yo también lo veo de esta manera, dijo, hasta el punto de que puedo seguirte. [. . .]

--Por tanto, si todo esto es verdadero, dije yo, hemos de llegar a la conclusión de que la ciencia no se aprende del modo que algunos pretenden. Afirman que pueden hacerla entrar en el alma en donde no está, casi lo mismo que si diesen la vista a unos ojos ciegos.
--Así dicen, en efecto, dijo Glaucón.
--Ahora bien, lo que hemos dicho supone al contrario que toda alma posee la facultad de aprender, un órgano de la ciencia; y que, como unos ojos que no pudiesen volverse hacia la luz si no girase también el cuerpo entero, el órgano de la inteligencia debe volverse con el alma entera desde la visión de lo que nace hasta la contemplación de lo que es y lo que hay más luminoso en el ser; y a esto hemos llamado el bien, ¿no es así?

--Sí.
--Todo el arte, continué, consiste pues en buscar la manera más fácil y eficaz con que el alma pueda realizar la conversión que debe hacer. No se trata de darle la facultad de ver, ya la tiene. Pero su órgano no está dirigido en la buena dirección, no mira hacia donde debiera: esto es lo que se debe corregir.
--Así parece, dijo Glaucón.

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República Vll; 514a_517c y 518b_d. (R. Verneaux, Textos de los grandes filósofos. Edad antigua, Herder, Barcelona 1982, p. 26-30).






Textos de Diccionario Herder de filosofía

MITO DEL CARRO ALADO

Mito del Carro Alado
Alegoría que utiliza Platón para describir las partes del alma y el afán humano por el conocimiento y el ser.
      En el diálogo “Fedro” Platón trata la cuestión del la esencia y partes del alma. Comienza señalando que parece más adecuada, dada la dificultad del tema, la exposición alegórica que la investigación racional e inmediatamente nos presenta el mito del carro alado. Veamos un resumen literal del mismo: el alma es como una fuerza natural que mantienen unidos un carro y su auriga, sostenidos por alas. Los caballos y los aurigas de los dioses son todos ellos buenos; los de los hombres no. En nuestro caso, el auriga guía una pareja de caballos, uno hermoso y bueno, otro feo y malo, por lo que para nosotros la conducción resultará dura y difícil.
      El alma tiene como tarea el cuidado de lo que es inanimado y recorre todo el cielo. Cuando es perfecta vuela por las alturas y administra todo el mundo; en cambio la que ha perdido las alas es arrastrada hasta que se apodera de algo sólido donde se establece tomando un cuerpo terrestre. A causa de la fuerza del alma, este cuerpo parece moverse a sí mismo y ambos ―cuerpo y alma― reciben el nombre de ser viviente.
      La fuerza del ala consiste en llevar hacia arriba lo pesado, elevándose hacia el lugar en donde habitan los dioses. Lo divino es hermoso, sabio y bueno y esto es lo que más alimenta y hace crecer las alas; en cambio lo vergonzoso, lo malo y todas las demás cosas contrarias a aquellas las consume y las hace perecer. Dirigidas por Zeus, las almas de los dioses y las de los hombres marchan por el cielo ordenando y cuidando todo. Después de realizar su tarea van a buscar su alimento hacia el mundo supraceleste, hacia la realidad que se encuentra más allá de la bóveda del cielo. En ese lugar se halla la Justicia, la esencia cuyo ser es realmente ser, el ser incoloro, intangible, cuya esencia es sólo vista por el entendimiento, piloto del alma, y alrededor de la que crece el verdadero Saber, pero no la ciencia de lo que nace y muere, de lo relativo, sino la ciencia de lo que es verdaderamente ser.
      Las almas de los dioses, dado que son conducidas por dos caballos buenos y dóciles, ascienden sin problemas. La mente de los dioses se nutre de un saber y entender puro por lo que al ver lo que allí se encuentra, se alimenta, se llena de contento y descansa hasta que el movimiento, en su ronda, la vuelve a su sitio. Las almas de los hombres suben con dificultad pues el caballo que tiene mala constitución es pesado e inclina y fatiga al auriga que no lo ha alimentado convenientemente. Así se encuentra el alma con su dura y fatigosa prueba.
      De las almas humanas, la que mejor ha seguido al dios y más se le parece consigue ver algo, otras no pueden alcanzar la visión del ser, por lo que les queda la opinión por alimento, “el porqué de todo este empeño por divisar dónde está la llanura de la Verdad, se debe a que el pasto adecuado para la mejor parte del alma es el que viene del prado que allí hay, y el que la naturaleza del ala, que hace ligera al alma, de él se nutre.” Las almas que no han podido vislumbrar nada de lo que allí se encuentra se van gravitando llenas de olvido y dejadez, pierden las alas y caen a tierra.
      Las siguientes tesis resumen la interpretación más sencilla del mito:
  • el alma es el principio de vida gracias al cual los seres vivos pueden realizar los movimientos que le son propios;
  • las cosas naturales están dirigidas y controladas por la divinidad (hipótesis providencialista y teleológica que luego encontraremos en gran parte de la filosofía posterior);
  • el alma humana participa de algún modo de la naturaleza divina, pero también de un principio opuesto que la pervierte y la hace caer al mundo de la finitud, contingencia y muerte;
  • la parte más excelente del alma humana es semejante a la mente de los dioses y, como la de ellos, se nutre del conocimiento;
  • frente a la realidad física, más allá de la Naturaleza, en el “ámbito supraceleste”, se encuentra la auténtica realidad, el ser verdadero caracterizado como la esencia que permanece siempre idéntica a sí misma, que carece de propiedades físicas (“incolora e intangible”) y se ofrece sólo al entendimiento (dualismo ontológico);
  • nuestro destino está en ese mundo perfecto, mundo al que se llega básicamente mediante la Ciencia de lo absoluto (la filosofía o dialéctica) no mediante el conocimiento de lo relativo y mudable (la opinión);
  • cuando se encarna, el alma olvida aquello que ha conseguido vislumbrar en el mundo supraceleste (rudimentos de la teoría de la reminiscencia);
  • es habitual también buscar la correspondencia de las partes del alma con los elementos que aparecen en el mito del carro alado: el auriga representa la parte racional, destinada a la dirección de la vida humana, al conocimiento y lo más divino que se encuentra en nosotros; el caballo bueno representa la parte irascible, aquello que permite al alma la realización de acciones buenas y bellas; el caballo malo y rebelde representa la parte concupiscible, aquello que fomenta en nosotros deseos y pasiones y que nos impulsa hacia el ámbito de lo sensible.
      Este mito resume perfectamente la propuesta que recorre la totalidad de la filosofía platónica: realizar en esta vida y de forma radical la belleza, verdad y bondad (dado que “lo divino es hermoso, sabio y bueno y esto es lo que más alimenta y hace crecer las alas”).
    "Sobre su inmortalidad, pues, basta con lo dicho. Acerca de su idea debe decirse lo siguiente: descubrir cómo es el alma sería cosa de una investigación en todos los sentidos y totalmente divina, además de larga; pero decir a qué es semejante puede ser el objeto de una investigación humana y más breve; procedamos, por consiguiente, así. Es, pues, semejante el alma a cierta fuerza natural que mantiene unidos un carro y su auriga, sostenidos por alas. Los caballos y aurigas de los dioses son todos ellos buenos y constituidos de buenos elementos; los de los demás están mezclados. En primer lugar, tratándose de nosotros, el conductor guía una pareja de caballos; después, de los caballos, el uno es hermoso, bueno y constituido de elementos de la misma índole; el otro está constituido de elementos contrarios y es él mismo contrario. En consecuencia, en nosotros resulta necesariamente dura y difícil la conducción.
       Hemos de intentar ahora decir cómo el ser viviente ha venido a llamarse "mortal" e "inmortal". Toda alma está al cuidado de lo que es inanimado, y recorre todo el cielo, revistiendo unas veces una forma y otras otra. Y así, cuando es perfecta y alada, vuela por las alturas y administra todo el mundo; en cambio, la que ha perdido las alas es arrastrada hasta que se apodera de algo sólido donde se establece tomando un cuerpo terrestre que parece moverse a sí mismo a causa de la fuerza de aquella, y este todo, alma y cuerpo unidos, se llama ser viviente y tiene el sobrenombre de mortal. En cuanto al inmortal, no hay ningún razonamiento que nos permita explicarlo racionalmente; pero, no habiéndola visto ni comprendido de un modo suficiente, nos forjamos de la divinidad una idea representándonosla como un ser viviente inmortal, con alma y cuerpo naturalmente unidos por toda la eternidad. Esto, sin embargo, que sea y se exponga como agrade a la divinidad. Consideremos la causa de la pérdida de las alas, y por la que se le desprenden al alma. Es algo así como lo que sigue.
       La fuerza del ala consiste, naturalmente, en llevar hacia arriba lo pesado, elevándose por donde habita la raza de los dioses, y así es, en cierto modo, de todo lo relacionado con el cuerpo, lo que en más grado participa de lo divino. Ahora bien: lo divino es hermoso, sabio, bueno, y todo lo que es de esta índole; esto es, pues, lo que más alimenta y hace crecer las alas; en cambio, lo vergonzoso, lo malo, y todas las demás cosas contrarias a aquellas, las consume y las hace perecer. Pues bien: el gran jefe del cielo, Zeus, dirigiendo su carro alado, marcha el primero, ordenándolo todo y cuidándolo. Le sigue un ejército de dioses y demonios ordenado en once divisiones pues Hestia queda en la casa de los dioses, sola. Todos los demás clasificados en el número de los doce y considerados como dioses directores van al frente de la fila que a cada uno ha sido asignada. Son muchos en verdad, y beatíficos, los espectáculos que ofrecen las rutas del interior del cielo que la raza de los bienaventurados recorre llevando a cabo cada uno su propia misión, y los sigue el que persevera en el querer y en el poder, pues la Envidia está fuera del coro de los dioses. Ahora bien, siempre que van al banquete y al festín, marchan hacia las regiones escarpadas que conducen a la cima de la bóveda del cielo. Por allí, los carros de los dioses, bien equilibrados y dóciles a las riendas, marchan fácilmente, pero los otros con dificultad, pues el caballo que tiene mala constitución es pesado e inclina hacia la tierra y fatiga al auriga que no lo ha alimentado convenientemente. Allí se encuentra el alma con su dura y fatigosa prueba. Pues las que se llaman inmortales, cuando han alcanzado la cima, saliéndose fuera, se alzan sobre la espalda del cielo, y al alzarse se las lleva el movimiento circular en su órbita, y contemplan lo que está al otro lado del cielo.
       A este lugar supraceleste, no lo ha cantado poeta alguno de los de aquí abajo, ni lo cantará jamás como merece, pero es algo como esto -ya que se ha de tener el coraje de decir la verdad, y sobre todo cuando es de ella de la que se habla-: porque, incolora, informe, intangible esa esencia cuyo ser es realmente ser, vista sólo por el entendimiento, piloto del alma, y alrededor de la que crece el verdadero saber, ocupa, precisamente, tal lugar. Como la mente de lo divino se alimenta de un entender y saber incontaminado, lo mismo que toda alma que tenga empeño en recibir lo que le conviene, viendo, al cabo del tiempo, el ser, se llena de contento, y en la contemplación de la verdad, encuentra su alimento y bienestar, hasta que el movimiento, en su ronda, la vuelva a su sitio. En esta giro, tiene ante su vista a la misma justicia, tiene antes su vista a la sensatez, tiene ante su vista a la ciencia, y no aquella a la que le es propio la génesis, ni la que, de algún modo, es otra al ser en otro -en eso otro que nosotros llamamos entes-, sino esa ciencia que es de lo que verdaderamente es ser. Y habiendo visto, de la misma manera, todos los otros seres que de verdad son, y nutrida de ellos, se hunde de nuevo en el interior del cielo, y vuelve a su casa. Una vez que ha llegado, el auriga detiene los caballos ante el pesebre, le echa pienso y ambrosía, y los abreva con néctar.
       Tal es pues la vida de los dioses. De las otras almas, la que mejor ha seguido al dios y más se le parece, levanta la cabeza del auriga hacia el lugar exterior, siguiendo, en su giro, el movimiento celeste, pero, soliviantada por los caballos, apenas si alcanza a ver los seres. Hay alguna que, a ratos, se alza, a ratos se hunde y, forzada por los caballos, ve unas cosas sí y otras no. Las hay que, deseosas todas de las alturas, siguen adelante, pero no lo consiguen y acaban sumergiéndose en ese movimiento que las arrastra, pateándose y amontonándose, al intentar ser unas más que otras. Confusión, pues, y porfías y supremas fatigas donde, por torpeza de los aurigas, se quedan muchas renqueantes, y a otras muchas se les parten muchas alas. Todas, en fin, después de tantas penas, tiene que irse sin haber podido alcanzar la visión del ser; y, una vez que se han ido, les queda sólo la opinión por alimento. El porqué de todo este empeño por divisar dónde está la llanura de la Verdad, se debe a que el pasto adecuado para la mejor parte del alma es el que viene del prado que allí hay, y el que la naturaleza del ala, que hace ligera al alma, de él se nutre. Así es, pues, el precepto de Adrastea. Cualquier alma, que, en el séquito de lo divino, haya vislumbrado algo de lo verdadero, estará indemne hasta el próximo giro y, siempre que haga lo mismo, estará libre de daño. Pero cuando, por no haber podido seguirlo, no lo ha visto, y por cualquier azaroso suceso se va gravitando llena de olvido y dejadez, debido a este lastre, pierde las alas y cae a tierra"
Fedro, 246 d 3- 248 d

miércoles, 4 de diciembre de 2013

CATEGORIAS INVARIABLES PARA CUARTO Y QUINTO ALFAGROUP


LA PREPOSICIÓN.
1.    LEER

TE QUIERO
Luis Cernuda     (Español)

                                         Te quiero.
                                         Te lo he dicho con el viento
                                         Jugueteando tal un animalillo en la arena
                                         o iracundo como órgano tempestuoso;
                                         te lo he dicho con el sol,
                                         que dora desnudos cuerpos juveniles
                                         y sonríe en todas las cosas inocentes;
                                         te lo he dicho con las nubes,
                                         frentes melancólicas que sostienen el cielo,
                                         tristezas fugitivas;

                                         te lo he dicho con las plantas,

                                         leves caricias transparente
                                         que se cubren de rubor repentino;
                                         te lo he dicho con el agua,
                                         vida luminosa que vela un fondo de sombra:

                                         te lo he dicho con el miedo,
                                         te lo he dicho con la alegría,
                                         con el hastío, con las terribles palabras.

                                         Pero así no me basta;
                                         más allá de la vida
                                         quiero decírtelo con la muerte,
                                         más allá del amor
                                         quiero decirtelo con el olvido.

1.1    Subrayar las preposiciones existentes en el texto.


2.    DEFINICIÓN SEMÁNTICA
La preposición no tiene significado por sí sola. Es nulo su contenido semántico.
2.1  La preposición es un nexo que une elementos de distinta clase o función. Vincula palabras o construcciones de diferente jerarquía. En otras palabras, une al núcleo con su subordinado, con su modificador.
La preposición encabeza complementos (=preposición + término) de
—    sustantivo:
                               casa (de madera)

—    adjetivo:
                               difícil (de comprender)

—    adverbio:
                               lejos (de aquí)

—    Verbo:
                               Se puso (de rodillas).

2.2  Existen distintas clases  de proposiciones.
a)   Palabras:
a  ante  bajo  con  contra  de  desde  durante  en  entre  hacia  hasta  mediante para  por  según  sin  sobre  tras  vía.
(cabe ‘junto a’ y so ‘bajo’ son proposiciones arcaicas )
b)   Frases:
junto A                                            en contra de                                   acerca de
de acuerdo con                              en medio de                                   debajo de
delante de                                       en torno de                                     detrás de
sobre la base de                             por encima de                                en el nivel de

3.    OBSERVACIONES NORMATIVAS
a.   Es incorrecto el uso de la preposición con con valor de conjunción copulativa:
Formas correctas:                                                    Forma incorrecta
Juan y María se casaron.                                      
Juan se casó con María.                                        Juan con María se casaron.

b.   Actualmente se da una tendencia al uso excesivo de la preposición a que limita innecesariamente el sistema preposicional español
Formas correctas:                                                    Forma incorrecta
En memoria de                                                       En memoria a
Dado su estado                                                       Dado a su estado
Reposición de                                                         Reposición a
De acuerdo con                                                      De acuerdo a
Sobre la base de                                                     A base de, en base a
Diferente                                                                  Diferente
Distinto                   + de                                         Distinto                  + a
Diverso                                                                    Diverso
Desprecio por la ley                                               Desprecio a la ley
Aviones de reacción                                               Aviones a reacción
Con la mayor brevedad                                         A la mayor brevedad
Cien Kilómetros por hora                                      Cien kilómetros a la hora
En el nivel de                                                          A nivel de

c.    La construcción sustantivo + a + infinitivo es considerada un galicismo. Debe sustituirse por la preposición por o por otras formas.
Formas correctas:                                                    Forma incorrecta
                                                                                 
problemas        por enfrentar                                 problemas a enfrentar
                        que se deben enfrentar
d.   Régimen incorrecto de la preposición de:
Formas correctas:                                                    Forma incorrecta
                                                                                 
Se ocupa en inscribir…                                         Se ocupa de inscribir…
Regalos para caballero                                          regalos de caballero
Paso para peatones                                               paso de peatones
Por consiguiente                                                    de consiguiente
e.   Régimen incorrecto de la preposición en:
Formas correctas:                                                    Forma incorrecta

Salí con dirección a Ica.                                         Salí en  dirección a Ica.
Sentarse a la mesa                                                  sentarse en la mesa
Escultura de bronce                                               escultura en bronce
Viajamos por la noche                                           Viajamos en la noche
            durante
f.    Régimen incorrecto de la preposición para:
Formas correctas:                                                    Forma incorrecta
                                                                                 
Pastillas contra la tos                                            pastillas para la tos
Veneno contra ratas                                             veneno para ratas
g.   Régimen incorrecto de la preposición por:
Formas correctas:                                                    Forma incorrecta
                                                                                 
Tiene afición a la música.                                      Tiene afición por la música.
de orden del juez                                                   por orden del juez
Me voy para siempre.                                            Me voy por siempre.
Espera a usted.                                                       Espera por usted.


EL ADVERBIO.
I.   Concepto.- Es la palabra invariable que modifica a un verbo, un adjetivo o a otro adverbio.
      La función del adverbio es semejante a la del Adjetivo cuando modifica o califica al sustantivo.
      Ejemplos:
                -              El programa está  muy   atractivo.
                                            Adv.   Adjetivo

      -     El pueblo sufre  mucho.
                                V.         Adv.

      -     Ellos viven  bien   aquí.
                                   Adv.  Adv.

II. Clases.- El adverbio es muy variado en su clasificación y puede ser: de modo, tiempo, lugar, cantidad, orden, afirmación, negación, duda, etc.
1.  Adverbio de Lugar.- Indica donde ocurre la acción verbal. Estos adverbios pueden ser: Junto, en frente, cerca, lejos, adentro, encima, debajo, atrás, etc...
Ejemplos:

-     Aquí, no hay nadie.
-     El papel está encima de la mesa.

2.  Adverbio de Tiempo.- Indica el momento que se produce la acción verbal. Estos adverbios son: Ayer, hoy, mañana, después, siempre, aún, nunca, antes, luego, etc...
     Ejemplos:

              - ¿ Vienes mañana ?
              - Ellos viven aún en el valle.

3.  Adverbio de Modo.- Indican la forma como se desarrollo la acción verbal.
Estos adverbios son: Así, bien, mal, despacio, aprisa, apenas, etc...(más los adjetivos con la terminación MENTE)
             Ejemplos:
                               - Mi padre vino mal esta mañana.
                               - Todos apoyaron, generosamente, hoy.
               
4.  Adverbio de Cantidad.- Expresan cuantos están comprometidos en la acción verbal.
Estos adverbios son: Mucho, poco, más, bastante, algo, harto, nada, medio, etc...
Ejemplos:
                - Llegó medio muerto.              ( Adv.)
                - Trajeron poco dinero.             ( Adj.)
                - Salió algo aturdido                  ( Adv.)

5.  Adverbio de Orden.- Indican la secuencia en el desarrollo de la acción verbal.
     Estos adverbios son: Primero, último, seguidamente, etc...
      Ejemplos:
                       - Fuimos primero al cine.
                       - Él llegó último al coliseo.

6.  Adverbio de afirmación.- Es el que afirma la ejecución de la acción. Estos adverbios son: Sí, también, seguro, cierto, claro, efectivamente, realmente, etc...
     Ejms.
                       - Sí, él fue primero.
                       - Estoy seguro que gano.

7.  Adverbio de Negación.- Indican que la acción verbal no se hace efectiva. Estos adverbios son: No, jamás, tampoco, nunca, etc...
     Ejemplos:
                       - No, ese trabajo es mío.
                       - Nunca diré eso.

8.  Adverbios de Duda.- Expresan incertidumbre ante la realización de la acción verbal.
     Estos adverbios son: Quizá, tal vez, acaso, probablemente, etc...
                        Ejemplos.
                       - Acaso vino el candidato?
                       - Eso, tal vez, ni lo supo.


LA INTERJECCIÓN.

1.    LEER
BALADA
Gabriela Mistral (Chilena)

                                         El pasó con otra:
                                         yo le vi pasar:
                                         Siempre dulce el viento
                                         y el camino en paz.
                                         ¡Y estos ojos míseros le vieron pasar!

                                         El va amando a otra
                                         por la tierra en flor.          

                                         Ha abierto el espino:
                                         pasa una canción.
                                         ¡Y él va amando a otra por la tierra en flor!

                                         El beso a la otra
                                         a orillas del mar:
                                         resbaló en las olas
                                         la luna de azahar:
                                         ¡Y no untó mi sangre!
                                         la extensión del mar

                                         El irá con otra por la eternidad.
                                         Habrá cielos dulces.
                                         (Dios quiera callar)
                                         ¡Y él irá con otra por la eternidad!

1.1    Resalta con los signos de exclamación e interrogación utilizados.


2.    DEFINICIÓN SINTÁCTICA.
La interjección es un elemento incidental dentro de la oración. No altera en nada la estructura de la oración en la que está incluida

Funciones sintácticas
Sintácticamente la interjección funciona como:

1)   Oración, cuando va en posición independiente.
—    ¡Bah! Nadie lo sabrá.

2)   Proposición, cuando va intercalada en la oración.
—    Aquellos años, ¡ay!, no volverán

3)   Simplemente como índice de actitud interrogativa o exclamativa
—    Te crees muy listo, ¿eh?
—    ¡Eh¡, ya llegué.

4)   También puede funcionar como núcleo de complemento preposicional.
—    ¡Ah! de todos los diablos

Las interjecciones propias pueden sustantivarse. En tal caso. Pueden desempeñar las funciones  propias del sustantivo (sujeto, etc.) y llevar sus mismos atributos  (el artículo y el adjetivo).

2.1  Definición Semántica
La interjección es la palabra, palabras u oraciones que expresan en forma exclamativa o interrogativa, los estados  de ánimo, sentimientos y emociones, tales como: alegría, tristeza, dolor, ira…

Son palabras carentes de contenido conceptual.

2.2  Variaciones morfológicas
No tiene.
La interjección es morfológicamente INVARIABLE. Son invariables tanto las interjecciones propias como las impropias.

Las impropias, que son sustantivos, adjetivos, verbos. Tendrán variaciones morfológicas de género y número  cuando se emplean en estas funciones: pero empleadas como interjecciones, su forma (sea singular o plural) es inmóvil, invariable, precisamente porque la interjección, como elemento incidental dentro de la oración. Es INVARIABLE.



LA CONJUNCIÓN.

1.    LEER

CAPULÍ, CAPULICITO
(Dina Sanchéz Baca)
                                         Capulí, capulicito,
                                         Morenito como yo,
                                         ¿Dónde perdiste tus flores?
                                         ¿Dónde tu olor se quedó?              
                                         ¿Fue en la loma? ¿Fue en el viento?
                                         ¿Fue en la quebrada, quizás?
                                         ¿O allá, cerquita a la peña y no volverán jamás?        
                                         Capulí, capulicito,
                                         Morenito como yo,
                                         Fruto a fruto, tus amores,
                                         Dámelos los cuido yo.

1.1    Subrayar las conjunciones existentes.
2.    DEFINICIÓN.
Tanto la conjunción como la preposición son nexos, es decir, palabras que no pueden funcionar como núcleos de construcción: sino que se desempeñan como vínculo entre otras palabras:

Comió  y  bebió                                                comida  o  bebida
Comida  de  gala                                              bebía  con  ganas

En los ejemplos anteriores se puede observar cómo las conjunciones (y, o) y las  preposiciones (de, con) actúan como elementos de enlace
2.1  La Conjunción es un nexo que une elementos de la misma clase o función. Vincula palabras o construcciones de la misma jerarquía, las cuales pueden ser
                                            El perro era bravo   y  fiel.
Complementos:
                                            Vivía en una casa de ladrillo y de madera.
Proposiciones:
                                            El estudia  y  ella trabaja.
2.2. Existen diferentes clases de conjunciones:
a)   Conjunciones Propiamente dichas o conjunciones coordinantes (Armando Alonso). Son las que vinculan elementos de la misma jerarquía sintáctica. Los elementos unidos por la conjunción forman una serie, sin que un miembro de ella esté supeditado a otro .
2.3  Tipos de conjunciones coordinantes.
a)   Copulativas Son las que meramente unen. Entre los elementos unidos se da una relación de suma o adición:

Él es inteligente  y  perezoso. (a + b)
                                                                     a                    b

Las conjunciones copulativas son y, e ni, que:
                         Juan  y  Josefa bailan.
                         Juan  e  Inés bailan.
                         Ni Juan  ni  Josefa bailan.
                         Baila  que  baila, canta  que  canta.
                         (= Baila  y  baila, canta  y  canta)

b)   Disyuntivas. Son las que indican una opción entre varias posibilidades. Entre los elementos unidos por la conjunción hay una relación de contradictoriedad (Gili y Gaya):

                         ¿Bajas aquí  o  allá?
                                         a         b

                         (Si a, entonces no b; si b, entonces no a)
Las conjunciones disyuntivas son o, u (y también ya, ora, bien, sea, repetidos):
                         ¿Subes  o  bajas?
                         Habría siete  u  ocho personas.
                         Empuñaba  ora  la pluma.  ora  la espada.
                         (=Empuñaba la pluma  o  la espada)

Casos Especiales:
—    Disyunción “alternativa” (Alcina-Blecua). La disyunción en ciertos casos, no es exclusiva (los miembros enlazados por la disyuntiva se excluyen); sino inclusiva (cada uno de los miembros enlazados por la disyuntiva se presenta como posibilidad).
Que no invalida necesariamente la otra posibilidad ofrecida. En estos casos, la conjunción o puede sustituirse por y :

                   Aquí  o  en la China se debe trabajar con ánimo.
                         (= y)

—    Disyunción “declarativa”. El segundo elemento introducido por la conjunción explica el contenido del primero. Aquí, el nexo puede sustituirse por es decir:

                   La Fonética  o  la ciencia de los sonidos del lenguaje
                               (= es decir)
c)   Adversativas. Son las que contraponen a los elementos que unen. Entre estos elementos hay una relación de contrariedad (Gili y Gaya). A diferencia de las conjunciones copulativas o disyuntivas (que pueden unir elementos en una serie indefinida). Las conjunciones adversativas unen solo dos elementos:

                         Él es inteligente,  pero  perezoso. (a se opone a b)
                                            a                             b
Las conjunciones adversativas son pero, sino, mas, aunque. En ciertos casos se usan frases conjuntivas con valor adversativo (como sin embargo, no obstante, más bien, con todo).
Ejemplos:
                         Él es hábil,  pero  haragán.
                         Él es hábil,  aunque  haragán.
                         Estaba enfermo,  pero  se levantó.
                         Estaba enfermo;  sin embargo  se levantó.
                         Pobre,  pero  honrado.

Total. Existe aquí un matiz exclusivo. Se excluye totalmente lo afirmado en el primero de los dos elementos unidos por la conjunción adversativa. Esta siempre contrapone un elemento afirmativo a otro negativo. La contrariedad total se expresa mediante la conjunción adversativa sino:

                         No era economista.  Sino  administrador.

d)   Consecutivas. Son las que manifiesta una relación de efecto o consecuencia entre los elementos que unen (Amado Alonso):

                   Pienso,  luego  existo. (b es consecuencia de a)
                         a                       b

Las conjunciones consecutivas son luego, conque.
En ciertos casos se usan frases conjuntivas con valor consecutivo (como así que, de modo que, por tanto, por lo tanto, por consiguiente, en consecuencia)
Ejemplos:
                         Se enfermó.  con que  se fue a su casa.
                         Se enfermó.  así que  se fue a su casa.

2.4  Conjunciones subordinantes. Son las que vinculan elementos de distinta jerarquía sintáctica. Las conjunciones subordinantes introducen siempre proposiciones subordinadas. Pueden ser palabras o frases. Tipos:
a)   Causales. Indican causa o motivo (porque, pues, ya que, puesto que, supuesto que):

                                                  No fue a la fiesta  porque  no quiso encontrarla.

b)   Condicionales. Indican condición (Si, con tal que, siempre que):

                         Aprobarás  si  estudias.

c)   Concesivas. Indican obstáculo u objeción (aunque, si bien, así, por más que, aun cuando, mal que):

                         aunque  esté cansado deberá levantarse.

2.5  Observaciones normativas:
Existen confusiones entre las conjunciones y otros elementos gramaticales que afectan a la pronunciación, a la ortografía y a la sintaxis. Formas correctas:
a)   conque (conjunción consecutiva):
                               Se enfermó, conque se fue antes.
Con que (preposición + relativo):
                               Estos son los medios con que (= con los que) cuento.
Con qué (preposición + interrogativo):
                               ¿ Con qué pagará la cuenta?
                               No tenía Con qué pagar la cuenta.
b)   sino (conjunción adversativa):
                               No come, sino trabaja.
Si no (conjunción subordinante condicional + adverbio de negación):
                               No come si no trabaja.
Sino (sustantivo ‘destino’):
                               Su vida tuvo un sino trágico.
c)   porque (conjunción subordinante casual):
                               Se enfermo porque comió mucho.
porque (conjunción subordinante con valor final ‘para que’):
                               Luchamos porque no se separaran.
por que (preposición + relativo):
                               Esas fueron las razones  por que (= por las que) no puede asistir.
por qué (preposición + interrogativo):
                               ¿ Por qué lo hace ?
                               No sabía por qué lo hacía.
porqué (sustantivo):
                               Nunca supo el  porqué

D. Posesivos:Establecen la idea de posesión o pertenencia entre las personas gramaticales y     los objetos.



Una cosa poseída
Varias cosas poseídas
Para un solo poseedor
1° persona
2° persona
3° persona
Mío, mía
Tuyo, tuya
Suyo, suya
Míos, mías
Tuyos, tuyas
Suyos, suyas
Para varios poseedores
1° persona
2° persona
3° persona
Nuestro, nuestra
Vuestro, vuestra
Suyo, suya
Nuestros, nuestras
Vuestros, vuestras
Suyos, suyas

E. Interrogativos: Son los mismos relativos atildados que se emplean para preguntar o             exclamar: Qué, Quién, Cuál, Cuánto, Dónde, Cuándo y Cómo.
F. Pronombres Indefinidos: Semántica dan referencia de los seres, pero de una manera           vaga, genérica, imprecisa. Ejemplos:
                   No se lo digas a nadie, todo debe quedar entre nosotros
Los pronombres indefinidos pueden ser:
Identificativos: mismo, otro, propio, demás, uno (femeninos y plurales).
Cuantitativos: poco, mucho, demasiado, harto, todo, varios, bastante.
Existenciales: alguno, algún, ninguno, ningún, alguien, algo, nadie, nada, cualesquiera, quienquiera...
G. Pronombres numerales: Son similares a los adjetivos numerales, sólo que tienen                función pronominal en un determinado contexto, asumiendo los roles de nombre.
       Doce eran los que llevaban.
         Esos cuatro son los responsables.
         Coge los dos y báñate.   
Concordancia entre Pronombre relativo y Antecedente:
Regla general. El Pronombre relativo y el antecedente deben concordar en género y número. Por ejemplo:
El carpintero, el que te hizo la puerta, es muy puntual.

Los alumnos, aquellos que se evadieron del CEPUNT.